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miércoles, 23 de mayo de 2012

Experiential Marketing + Word of mouth = Publicidad efectiva con ideas que valen la pena.



No hay duda que la mejor publicidad que puede existir para una marca o producto, es la recomendación de una persona a otra y no solo porque sea una promoción barata o gratuita; sino porque además está basada en una experiencia personal previa de un consumidor con características e interese similares a los de nosotros, lo que genera confianza, despierta el interés y enfatiza las ventajas competitivas de la marca o producto en cuestión. Por otro lado, aun cuando hoy en día esta estrategia tiene una gran vinculación al social media y su aplicación con apoyo de las redes sociales para generar influencia en los consumidores, la recomendación persona a persona y en nuestro círculos más cercanos de confianza, sigue siendo más efectiva.

La anterior es precisamente la base que detonó la idea central de la campaña publicitaria “Spread the TEDx” en Buenos Aires Argentina durante el 2011. En ella se reúnen a 40 taxistas a quienes se les invita a vivir la experiencia de asistir a conferencias organizadas por la compañía TEDx, para conocer ideas que por su relevancia social, vale la pena difundir. Posteriormente, son estos mismos taxistas quienes se convierten en promotores de la marca, contando y trasmitiendo a sus clientes lo aprendido, junto con sus vivencias y experiencias.

Para este 2012, la agencia Ogilvy & Mather de Argentina; vuelve a la carga y genera nuevamente una activación, la cual da continuidad al proyecto publicitario desarrollado el año pasado.

En esta ocasión Ogilvy reúne a un grupo de estilistas y peluqueros, quienes por su contacto directo con el público y el tiempo que pasan interactuando con ellos durante el corte de cabello; los convierte en los promotores perfectos para seguir difundiendo boca a boca las ideas y actividades de la marca TEDx.

Aun cuando la idea no es nueva y como dije antes, da continuidad a lo hecho el año pasado por la agencia; los resultados logrados no dejan de ser bastante interesantes. Con 60 peluqueros, quienes en promedio tuvieron 18 clientes al día; la agencia logro llegar en una semana de activación a 7560 oyentes, lo que representa casi 7 veces las más la audiencia que TEDx ha logrado captar en Argentina. Una estrategia que ha sido dividida en varias etapas y que sigue cosechando resultados al lograr una buena combinación entre el experiential marketing y Word fo mouth (marketing vivencial y la recomendación boca a boca). Si todo sale correctamente, en el 2013 el proyecto publicitario continuará e incluirá la participación de los abuelos como promotores de marca.



Vía: BONODISENO.COM

sábado, 28 de enero de 2012

Censura y copyright, una relación histórica


La piratería no es ni un problema, ni algo nuevo y desde que la industria del entretenimiento fue concebida como existe, han intentando acabar con toda innovación y modelo que permitecircular, distribuír y reproducir bienes culturales.

Hay muchas formas de piratería (o grados.) Una de las industrias más piratas de hecho es la Gran Industria del Entretenimiento. Para muestra, el caso de Tetris. Tetris fue un proyecto de investigación de Alexey Pajitnov, creado en un instituto de cómputo en Rusia el cual fuecopiado a una computadora húngara y pirateado por la empresa Maxwell. La historia pirata de Tetris provocó que eventualmente ELROG, el organismo ruso de propiedad intelectual, les vendiera los derechos, mismos que Maxwell no respeto y trato de lucrar con ellos al revenderlos a otras compañías como Atari y Nintendo a la vez.

El caso se fue a la corte y quienes ganaron fueron ni más ni menos que Nintendo. El creador de Tetris, jamás ha recibido un solo peso de esta innovación, probablemente una de las más significativas del siglo XX.

Les recomiendo ver el documental completo acerca de la historia pirata de Tetris.


Con la piratería no es un problema, me refiero a que como fenómeno cultural e incluso comercial, no es un problema significante ni motivo de alarma. Existen estudios científicos que prueban que en los entornos digitales, de hecho, benefician las ventas. No existe ni un estudio científico (que revele su metodología de forma transparente) que pruebe lo contrario.

Sin embargo la industria esta empeñada en retratar a la piratería cultural como un peligro, ya que no tienen la sensatez de separar entre lo que significa falsificar medicamentos con fines de lucro y lo que significa compartir un mp3 sin fines de lucro. Para ellos no hay diferencia alguna.

Pero la realidad es que cultura tiene características piratas desde hace siglos y de hecho su relación con el derecho de autor tiene que ver con la censura desde los tiempos de Gutenberg. El libro Piracy: The Intellectual Property Wars from Gutenberg to Gates de Adrian Johns aborda precisamente el fenómeno de la piratería desde los libros hasta los archivos digitales. Por favor leanlo un día. Es simplemente increíble.

En el siglo XVIII, el derecho de autor (que no era internacional no estaba armonizado como hoy en día) se utilizaba para centralizar la administración de la censura y controlar el comercio de los libros, utilizando el poder de las casas editoriales autorizadas por el Estado. Existian los inspectores del comercio de libros que autorizaban lo que se podía imprimir y lo que no. El sistema de censura era parte del sistema comercial de las editoriales. Pero la imprenta se expandió fuera de los límites de la legislación francesa donde se practicaba el contrabando de obras literarias autorizadas (y no autorizadas) y que los piratas (que eran burgueses y aristócratas) creían que iban a vender bien en otros países. Había gente dispuesta a pagar por esos libros, ellos solo satisfacían la demanda.

Igual que en el siglo XVIII, los editores que tenían el monopolio legal de las imprentas y tachaban de inmorales a los piratas. De la misma forma que Lucía Etxebarría o el Sr. Quintanilla lo hacen ahora con argumentos simples y poco documentados.

En Steal this film, el documental de The Pirate Bay, el historiador Robert Darnton explica bien la relación entre privilegios de autor y censura, además de la forma en que la piratería jugó un papel fundamental para formar y empoderar lo que se conoce como opinión pública y que más tarde dió paso a la Ilustración.


¿Les suena parecido a nuestros tiempos? Ahora que la velocidad del internet es más rápida que la de las imprentas o las prensas de discos, la gente simplemente intercambia los bienes culturales que le gustan y valora, a pesar y por encima del derecho de autor. La circulación cultural no depende del derecho de autor, nunca ha sido así.

Lo que hoy estamos viviendo, es esta misma guerra en entre dos sistemas de producción que creo la imprenta. La lucha de unos por mantener una economía de la escasez en medio de la abundancia, el hecho de que distribuir/transmitir conocimiento sea considerado por algunos como ilegal y la censura gubernamental para proteger a industrias o aquellos en el poder. Es algo que ya sucedió. El ignorar la historia —como evidentemente todos lo hacemos — solo provoca que ignoremos que la historia se repite y se repetirá.

El punto al final es controlar el flujo de las ideas, y el copyright, es un buen mecanismo para hacerlo. Pero si no funciona, viene la censura. Eso es lo que significan todas las leyes deprotección de propiedad intelectual que en realidad son leyes para controlar internetliteralmente. Cory Doctorow escribió elaboradamente al respecto hace poco.

A lo que quería llegar con la relación histórica del copyright y la censura, es a que los grupos de lobbying más poderosos que pugnan por controlar el internet y la expresión cultural que circula a través de sus redes — fueron creados para combatir lo mismo que todos repudiamos en estos días: la censura de la expresión.

Más allá de que Hollywood se estableció en una zona donde pudieran romper las patentes de Edison para poder producir películas a costos razonables, la MPAA fue creada literalmente para combatir una ley llamada Código de Producción de Películas, que se promulgó en Estados Unidos en los años treintas, en el siglo pasado. El resultado del activismo de la MPAA fue el surgimiento de los famosos ratings (R, N-17, General), de modo que ellos pudieran censurar su contenido sin intervención del gobierno.

A partir de ahí la MPAA se convirtió en el monstruo que hoy conocemos, una bestia que por igual ha luchado contra la televisión de cable, a la videocasstera — llamándola “El estrangulador de Boston de la Industria” durante el caso de Universal Studios contra Sony en 1982 — a pesar de que después fue el soporte que más ganancias les dio. También impulsaron el DMCA en 1998 que resulto en el endurecimiento de la ley de copyright en el entorno digital, incluyendo la prohibición de copiar el material a otros soportes como el CD y prohibír el ripping.

Ahora van contra el internet, específicamente por su obsesión contr el BitTorrent que permitió descentralizar definitivamente la distribución. También porque los servicios de hosting como Megaupload son más accesibles que sus premiers en todos sentidos, técnica y económicamente. Ellos simplemente no quieren competir.

Desde el año 2000, cuando la industria empezó a atacar la innovación en la red y sus usuarios con demandas millonarias, casualmente a incrementado sus márgenes de ganancia neta en 35 por ciento. Pero aún así, impulsan leyes anti-internet porque simplemente ponen en el mismo saco el file-sharing, el contrabando y la falsificación.

La realidad es que una bolsa de Louis Vuitton falsificada, un medicamento genérico no autorizado (existen varios) y una copia de un archivo digital son muy distintas. Pero las leyes que propone la industria censurarían la infraestructura que permite expresarnos, para según ellos, controlar la distribución de materia y bits por igual.

Por cierto, para entender un poco la relación entre censura y copyright hoy en día, les sugiero visitar la página de Chilling Effects para ver quiénes son los que solicitan que Twitter retire más tuits hasta el momento. Censurar, técnicamente, significa que por ley se suprime una expresión de un medio. Para qué queremos dictadores si tenemos copyright ¿no?

Escrito por Geraldine Juárez para ALT1040


lunes, 24 de octubre de 2011

Consejos para mejorar la generación de ideas en publicidad


Muchas veces nos preguntamos como podemos mejorar nuestras técnicas para la generación de buenas ideas a lo largo del proceso creativo, ya sea a nivel publicitario o de diseño.

Este genial motion graphic nos lo deja muy clarito, tanto a nivel visual como verbal, bonito, sencillo y directo.

El creador es la empresa japonesa TO-FU dedicada a eso mismo, los motion graphics.

29 WAYS TO STAY CREATIVE from TO-FU on Vimeo.


Creativos sin Ideas

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Cómo medir una campaña en social media [infografìa]


En esta ocasión, el gráfico nos da algunas claves para saber si nueva inversión en medios sociales -Facebook, Twitter, LinkedIn, blogs y otras redes- está funcionando o sencillamente estamos tirando el dinero.
En este caso, la información es más interesante que la resolución visual del gráfico que nos muestra muy bien cómo es el proceso lógico de realizar una inversión de comunicación en estos espacios.
Si bien el tema es para un libro completo, hay dos aspectos claves que siempre debemos tener en cuenta: definir indicadores claves (KPI) que nos permitan medir la campaña; y tener una herramienta de analítica web para mirar lo que pasa en nuestro sitio una vez puesta la campaña en marcha.
Thuer

viernes, 15 de julio de 2011

El Valor del Diseño y las Ideas


Muchos sabemos que el diseño gráfico se encarga de informar y generar reacciones en el espectador; transformando las ideas en conceptos visuales que satisfacen necesidades de comunicación.

Se puede conceptualizar también al diseño gráfico como una comunicación visual estratégica. Una disciplina que satisface necesidades de comunicación y que contribuye al cumplimiento de objetivos de crecimiento para las empresas, al trasmitir mensajes claros a través el manejo ó empleo de técnicas artísticas y estéticas. En pocas palabras, se encarga de comunicar, persuadir y motivar emociones en el espectador, mediante la creación de conceptos visuales.

Sin embargo mas allá de la definición y entender lo que el diseño hace, para muchos el principal problema es quizá el cómo vender a los clientes las ideas que eventualmente se trasformarán en gráficos. Pero ¿Cómo lograr comunicar el valor que realmente tiene la creatividad o el trabajo de diseño, cuando muchas veces el mismo diseñador no se ha dado cuenta, no es consciente o no se ha convencido del valor que su trabajo aporta al entorno social?

Segido escucho a los diseñadores que se quejan de que son explotados y su trabajo mal pagado o menospreciado, y si bien esto puede ser muy cierto; es cierto también que depende de uno mismo como profesional del diseño, el hacer evidente a la sociedad el valor de su trabajo.

Con frecuencia se confunde el diseño con el arte o el dibujo y definiciones como “El Arte de la Comunicación” en nada ayudan, puesto que el diseño gráfico bien sabemos, no es arte. Algunos otros grupos consideran al diseño como un oficio, mientras que otros como una ciencia que parte de la comunicación, Sin embargo; debemos partir del hecho de que el diseño no es solo una actividad de comunicación, sino un factor económico decisivo en el crecimiento de organizaciones.

Como consumidores cuando acudimos con un medico respetado, no cuestionamos sus decisiones, ni tampoco le decimos que recetarnos, mucho menos le regateamos su servicio. Esperamos de él un beneficio claro y la mayoría de veces nos sentimos confiados de que su diagnostico y medicamento fue el mejor. Pero en el caso de los diseñadores no sucede así y en gran parte se debe a la forma en cómo nos comunicamos, hablamos y nos comportamos como profesionales ante los clientes. Mientras los médicos pareciera que hablan con su propio idioma, usando incluso tecnicismos y explican muchas veces la razones o motivos de su diagnostico, los diseñadores muy rara vez lo hacen.

Y es que cuando hablamos de que un idea que se trasforma en un diseño gráfico, no necesariamente hablamos de algo tangible, como la mayoría de los productos; por el contrario se trata de algo que para muchos es efímero y cuyos resultados de su implementación no son palpables de forma inmediata, sino a posteriori. Lo anterior motiva que los clientes no solo no valoren el trabajo, sino que tampoco entienda los beneficios que su empresa, organización, marca o producto recibirá de él.

Esta presentación es una pequeña reflexión del valor del diseño y de la forma en que los profesionales deberian conceptualizar la profesión y trabajar para hacer evidente los beneficios de su trabajo.

Bono diseño